sábado, 4 de febrero de 2012

DARNOS A LOS DEMÁS

No hay mayor satisfacción que la de la entrega a los demás sin reservas, sin esperar nada a cambio, aunque es justo reconocer que esta satisfacción es un sentimiento a largo plazo, una especie de carrera de fondo, porque lo normal es que en el día a día esa entrega cause en nosotros más de un sufrimiento é insatisfacción, quizás producto de la incomprensión de incluso l@s destinatari@s de nuestra entrega sin reservas...

Hace ya más de diez años del rodaje y estreno de la, para mí, impactante película CADENA DE FAVORES, pero la temática que se aborda creo que no pasará de moda nunca.

Es curioso que la acción de la película transcurre en la ciudad norteamericana de Las Vegas, donde sabemos que reina la "diosa fortuna", y todo gira alrededor del capricho de la ruleta, y por lo tanto donde parece que tiene poca cabida cualquier vestigio de solidaridad humana.

La película, dirigida por Mimi Leder (Deep Impact), y protagonizada por los buenos actores Kevin Spacey (muy conocido por su actuación en American Beauty) y Helen Hunt (increíble en Mejor... Imposible junto a Jack Nicholson) así como por el niño-actor Haley J. Osment (que todos recordamos perfectamente como el niño de El Sexto Sentido), es una bonita historia de afectos especiales (no de efectos especiales...), personajes solitarios y contradictorios, arrastrados en un mundo que los sobrepasa.


La acción se desencadena cuando el profesor Eugene Simonet hace la siguiente pregunta a sus alumnos: “¿Cómo podemos cambiar el mundo?”

Aunque para el profesor es una pregunta rutinaria cuya contestación sería simplemente “de ninguna manera”, para uno de los chicos esa no es la respuesta adecuada, y está dispuesto a demostrarlo, llegando a establecer un sistema basado en la reconciliación, el amor, el perdón..., lo que llega a trascender de su ciudad y alcanzar notoriedad nacional.

Tanto es así que cuando entrevistan al niño en una entevista para una cadena de TV, el niño se sincera y dice:"Creo que hay personas que tienen miedo o algo, pero las cosas pueden ser distintas. En realidad el mundo no es exactamente una mierda, aunque supongo que es duro para aquellos acostumbrados a que las cosas sean como son, aunque sean malas, y no quieren cambiarlas. Se dan por vencidos, y entonces se sienten, como perdidos". (para ver la entrevista, sigue el link: http://www.youtube.com/watch?v=1Q303LlNHW0&feature=related)

Aunque el niño tiene la percepción que le han dado los adultos (el mundo es una mierda...) él niega esa maldición, y apela al motor que puede cambiar todo: no sentirse nunca vencido... pero esto es difícil, pues a veces vemos como nuestras fuerzas flaquean, y es entonces cuando nos vencemos.


Como siempre, encuentro el remedio en la verdad revelada (y no me refiero a los escritos del discípulo de Sócrates), en concreto cuando el apóstol Pablo, en su carta a los Romanos, capítulo 12, verso 21 nos exhorta: <<no permitas que te venza el mal, antes bien, vence al mal a fuerza de bien>>

Desde el centro de Andalucía, salga el sol por Antequera




 




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